FISIOPATOLOGÍA DE LA HIPERPROLACTINEMIA: EL PAPEL DE LA DESINHIBICIÓN DOPAMINÉRGICA Y LA HIPERSECRECIÓN HIPOFISARIA
DOI:
https://doi.org/10.56238/arev8n3-057Palabras clave:
Hiperprolactinemia, Prolactina, Dopamina, Neoplasias Hipofisarias, Agonistas de la DopaminaResumen
La hiperprolactinemia (HPRL) es uno de los trastornos endocrinos más frecuentes en la práctica clínica y puede interferir con los procesos reproductivos, metabólicos y de formación ósea. Respecto a la hormona que genera esta afección, la prolactina, se sabe que su secreción está regulada principalmente por el control dopaminérgico inhibitorio a través de la acción del hipotálamo sobre las células lactotropas de la hipófisis anterior. Es decir, cualquier alteración en este mecanismo puede provocar una elevación de los niveles hormonales. En este contexto, destacan dos mecanismos fisiopatológicos: la hipersecreción autónoma de prolactina, que se encuentra principalmente en los prolactinomas, y la desinhibición dopaminérgica, comúnmente asociada al uso de fármacos antagonistas del receptor D2. El presente estudio tuvo como objetivo revisar los principales mecanismos fisiopatológicos implicados en la hiperprolactinemia, con énfasis en la desinhibición dopaminérgica y la hipersecreción hipofisaria. Esta es una revisión narrativa de la literatura realizada en la base de datos PubMed, utilizando los descriptores "Hiperprolactinemia", "Diagnóstico" y "Tratamiento", combinados con operadores booleanos. Se incluyeron estudios publicados en los últimos cinco años, en portugués o inglés, disponibles en texto completo y relacionados con la fisiopatología, el diagnóstico y el manejo clínico de la hiperprolactinemia. Los estudios analizados mostraron que la hiperprolactinemia inducida por fármacos, especialmente los antagonistas del receptor D2 antipsicóticos, representa una de las causas más frecuentes de esta afección. Además, los prolactinomas constituyen la principal causa tumoral, caracterizada por la secreción autónoma de prolactina. Por lo tanto, el tratamiento se basa principalmente en el uso de agonistas dopaminérgicos, como la cabergolina y la quinagolida, que muestran gran eficacia en la regulación hormonal y la reducción tumoral. Se concluye, por consiguiente, que comprender los mecanismos fisiopatológicos de la hiperprolactinemia es esencial para un diagnóstico preciso y para definir estrategias terapéuticas más efectivas en su manejo.
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Referencias
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