CANDIDIASIS VULVOVAGINAL: ACTUALIZACIONES EN LAS FORMAS DE DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO
Palabras clave:
Candida albicans, Candida no-albicans, Resistencia Antifúngica, Revisión Terapéutica Actualizada, Diagnóstico Diferencial AvanzadoResumen
La candidiasis vulvovaginal (CVV) es una de las infecciones ginecológicas más frecuentes, afectando aproximadamente al 70% de las mujeres en algún momento de su vida y representando la segunda causa principal de vaginitis. Está causada principalmente por Candida albicans; sin embargo, las especies no-albicans, que presentan mayor resistencia a los azoles, han aumentado en las últimas décadas, dificultando el manejo clínico. Clínicamente, se manifiesta por prurito intenso, ardor, dispareunia y flujo vaginal blanco espeso. A pesar de su presentación típica, estos síntomas tienen bajo valor predictivo y pueden confundirse con otras vulvovaginitis, lo que pone de manifiesto la necesidad de confirmación de laboratorio. El diagnóstico debe incluir microscopía directa y cultivo micológico (patrón oro), especialmente en los casos recurrentes o refractarios. Los métodos moleculares, como la PCR, se han destacado por su alta sensibilidad y especificidad, sobre todo en la detección de especies no-albicans, aunque aún presentan limitaciones relacionadas con el costo y la disponibilidad. La CVV puede clasificarse en no complicada (cuadros leves, esporádicos, generalmente causados por C. albicans y con buena respuesta terapéutica) o complicada, que incluye especies resistentes, síntomas intensos, embarazo, comorbilidades, inmunosupresión y candidiasis vulvovaginal recurrente (CVVR), definida como ≥4 episodios en un año. El tratamiento de la forma no complicada puede realizarse con antifúngicos tópicos o fluconazol oral, ambos con tasas de curación similares. En los casos recurrentes, se indica terapia prolongada con fluconazol (inducción y mantenimiento durante seis meses). La aparición de resistencia a los azoles ha estimulado el desarrollo de nuevos antifúngicos, como el ibrexafungerp. El tratamiento de la pareja solo está indicado si presenta síntomas. La CVV impacta negativamente la calidad de vida, afectando la autoestima, la sexualidad y la salud mental, lo que refuerza la importancia de un diagnóstico adecuado, orientación profesional y manejo individualizado. El artículo concluye que las actualizaciones laboratoriales y terapéuticas son fundamentales para reducir las recurrencias y mejorar la eficacia del tratamiento.