ANÁLISIS APLICADO DE LAS EMPRESAS DE CALZADO Y ROPA EN LOS MERCADOS EMERGENTES
DOI:
https://doi.org/10.56238/levv15n41-116Palabras clave:
Calzado y confección, Mercados emergentes, Cadenas de valor globales, Mejora industrial, SostenibilidadResumen
Las empresas de calzado y confección de los mercados emergentes ocupan una posición fundamental, aunque precaria, en las cadenas de valor mundiales. Aprovechando ventajas como la abundancia de mano de obra y los acuerdos comerciales preferenciales, empresas de países como Vietnam, Bangladesh, Brasil y Turquía se han convertido en proveedores esenciales de las principales marcas internacionales. Sin embargo, su competitividad a largo plazo depende ahora de que vayan más allá del montaje y se orienten hacia actividades de mayor valor añadido, como el diseño, la creación de marcas, la producción de respuesta rápida y las prácticas sostenibles. Basándose en la bibliografía reciente y en los datos del sector, este estudio analiza los factores impulsores y las limitaciones de la mejora de las empresas, destacando el papel de la integración de la cadena de suministro, la adopción de tecnología y el apoyo institucional. Constatamos que la fabricación ajustada, las herramientas digitales y la proximidad a los mercados de consumo ayudan a las empresas a acortar los plazos de entrega y a diferenciar los productos, mientras que la debilidad de los regímenes de propiedad intelectual, la financiación limitada y los estrictos requisitos de cumplimiento suelen obstaculizar el progreso. Las presiones en materia de sostenibilidad redefinen aún más las prioridades estratégicas: las empresas que adoptan los principios de la economía circular y tecnologías más limpias se aseguran una mejora de su reputación y el acceso a segmentos premium, pero se enfrentan a importantes costes iniciales. Por último, la diversificación de las exportaciones se perfila como un amortiguador frente a las crisis de demanda, como las experimentadas durante la pandemia de COVID-19. Los responsables políticos pueden mejorar la resiliencia del sector facilitando el acceso a la financiación, reforzando los ecosistemas de innovación y promoviendo normas éticas. En general, la mejora exitosa del calzado y la confección no solo impulsa la competitividad de las empresas, sino que también apoya la industrialización inclusiva en las economías emergentes.